Poesia / Fernando Lorenzo 

PATRICIA RODóN:

La poesía de Fernando Lorenzo

por Especial Alphalibros
Fernando Lorenzo, como casi todas las grandes voces de la poesía mendocina, apenas es autor de un puñado de libros, pero su figura dentro del quehacer literario en Mendoza es relevante por múltiples causas.
Curioso impenitente, sus afanes se repartieron entre la plástica, el teatro, la narrativa y la poesía de manera constante y desigual. Fue protagonista y promotor de la vida cultural de nuestra provincia durante más de 50 años, desde la publicación de su primer libro de poemas, Tránsito (1948), hasta el mismo día de su muerte en junio de 1997.
Lorenzo fue un exquisito profesor de arte -talento que volcó tanto en la producción de textos periodísticos sobre diversos pintores, grabadores y escultores mendocinos, en la crítica de arte a través de catálogos y conferencias, como en la docencia-. Lorenzo fue un dibujante y grabador impune y durante muchos años insistió en esa forma de expresión que le resultaba «terapéutica».
Lorenzo fue actor, asistente de dirección, director, traductor de teatro y finalmente autor dramático manifestando de todos los modos posibles su pasión por el escenario. Lorenzo se aventuró en la narrativa con una novela (Arriba pasa el viento, 1961) y los cuentos de Sucesos en la tierra (1968).
En una vuelta de tuerca de sus búsquedas expresivas, Lorenzo creó la S.E.A. en 1968 (Sala Experimental de Arte) y en 1981 el espacio cultural La Reja; se trataba de ámbitos donde las exposiciones, las conferencias y la lectura de poemas fueron protagonistas a pesar de su breve vida. Finalmente, fue un paciente oyente y promotor de los poetas jóvenes a lo largo de toda su vida.
A pesar de su importante actividad como creador, difusor e impulsor de varias generaciones de artistas mendocinos, su obra no ha sido hasta el momento estudiada a fondo. Su dramaturgia está siendo en este momento trabajada por Graciela González de Díaz Araujo en su Antología teatral de Fernando Lorenzo, con un prólogo comentado, y la profesora Hebe Molina ha indagado en la vertiente narrativa de Lorenzo en su ensayo La configuración del espacio simbólico en Arriba pasa el viento, próximo a publicarse en el número 7-8 de Piedra y Canto, la revista del Centro de Estudios de Literatura de Mendoza de Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo. Sin embargo, su obra lírica, quizá la voz más poderosa y original de Fernando Lorenzo, no ha sido atendida por la crítica.
Entre las causas probables de este silencio destacan varios factores: el singularísimo carácter de Lorenzo, cuya timidez aparente contrastaba con un manifiesto desprecio por lo académico; la multiplicidad de tareas en las que repartió su tiempo y sus pasiones estéticas; el escepticismo profundo del autor ante los medios y la crítica porteña; los modos «mendocinos» de distribución de su obra poética, es decir, ediciones de pocos ejemplares y poca o ninguna prensa que no fuera personal y restringida.
Como autor de los ´50, con un lenguaje que fue evolucionando del existencialismo al surrealismo para decantar en un estilo absolumente original, en sus tres libros de poemas editados así como en los inéditos y poemas sueltos, es posible advertir una tensión elegíaca que atraviesa los versos como un alma de acero. Este tránsito, junto a una tristeza metafísica raigal que lo asocia -pero no lo asimila- a poetas coetáneos como Víctor Hugo Cúneo, Hugo Acevedo, Alfonso Sola González, Carlos Levy o Julio González, hace que su obra poética tenga una intensidad y unidad sobresalientes.
La poesía de Fernando Lorenzo se alimenta primero de las más refinadas imágenes y metáforas provenientes de la estética ramponiana, para luego ir creciendo hacia una poética surrealista y existencial que recuerda a Enrique Molina y Olga Orozco.
Sus poemas no destacan tanto por el cuidado o la originalidad formales sino por la calidad de la imagen que pueda decirlo todo, de la metáfora que recree el mundo de la manera más bella. El mensaje debe resultar claro y hermoso al mismo tiempo y Lorenzo se sirve con seguridad del lenguaje recurriendo sin temor a las hipérboles, las rimas internas y las más diversas combinaciones estróficas.
Innovador, pero siempre desde la tradición clásica, Lorenzo no quiere ser puro. Quiere ser trascendente y trágico. Por eso el ritmo de sus poemas, el latido de sus palabras, están atravesados por cierto tono elegíaco, de letanía, que resuena aún cuando el poema haya terminado.
Intimamente unido a la música, el ritmo de sus poemas va hipnotizando al lector en una doble misión: lograr que el mensaje sea escuchado, o leído, desde un cierto lugar donde el oyente, o el lector, es «arrebatado» por un común ansia de trascendencia.



Bibliografía básica


Corpus del autor

- Poesía
Fernando Lorenzo. Tránsito. Mendoza, edición del autor, 1948.
———————. Segundo diluvio. Mendoza, Ediciones D´Accurzio, 1954.
——————— Anverso/Reverso. Con Carlos Levy. Mendoza, Grupo Editorial Nuevo Clavel del Aire, 1989.

- Prosa
Fernando Lorenzo. Arriba pasa el viento. Buenos Aires, Goyanarte, 1961.
———————. Sucesos en la tierra. Buenos Aires, Sudamericana, 1968.

Jorge Ramponi
A. Tejada Gómez
Fernando Lorenzo
J. L. Escudero
Nueve Clásicos
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