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CONDOR,
por Susana Tampieri. |
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| El eterno dilema entre libertad y seguridad se replantea, con ojos contemporáneos, en esta obra, premiada en el Certamen "A las Tablas". Tampieri, a través de su prolífica trayectoria, se ha ocupado con frecuencia de este conflicto de la sociedad moderna, en general, y argentina, en especial, marcada a fuego por las circunstancias históricas de las últimas décadas. ‘Cóndor’ es un referente propiado para apreciar la nueva narrativa a dramática de la región. |
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CREADORES DEL TEATRO MODERNO,
por Galina Tolmacheva. |
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| "Muy pocos libros existen en virtud de los cuales el espíritu ansioso de conocer el desenvolvimiento del arte teatral en nuestro tiempo pueda asomarse a un panorama de conjunto. (..) Este libro la ofrece y es de lectura entretenida, interesante por la materia que se estudia, atrayente por los afanes que evoca, simpática por el entusiasmo que remueve y despierta. Se necesitaba para emprenderlo la autoridad que acredita a Galina Tolmacheva, sacrificada desde temprano al fuego sacro del arte dramático, estudiante universitaria moscovita en la época en que el sistema Stanislávsky daba sus frutos, que se graduó en la didáctica escénica y se incorporó, al cabo, a la escuela de Komisarjévsky, en la que iban a equilibrarse armónicamente los factores que con rasgos predominantes habían dado caracter y significación a cada una de las tendencias renovadoras y combativas en el mundo." (Edmundo Guibourg) |
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TEATRO,
por Fernando Lorenzo. |
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| Las obras que contiene: El Cerrojo, El concierto a fuego lento de la Señora Decroly, La conferencia y Un lunes, "presentan rasgos característicos del teatro del absurdo. La crisis del lenguaje coloquial y de las palabras vacías de significado se manifiestan en el diálogo y el monólogo. Allí surge el agudo humorismo, la sátira y la caricatura. (..) Sobre esa visión desencarnada y desencantada sobrevuela la poesía. Lorenzo, poeta por antonomasia, trabaja la palabra con la minucia y el rigor de un orfebre. Se aleja de procedimientos realistas dándolos vuelta, transgrediéndolos mediante la parodia.
Sus personajes, como él mismo lo dijo alguna vez, son ‘prisioneros de la soledad y el tiempo y su drama es similar al del individuo de cualquier lugar del mundo, enclaustrado entre cuatro paredes. La esperanza que no tienen es esa puerta que ellos buscan’." (Graciela González de Díaz Araujo) |
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