Esta "novela en verso", "poema nacional" y "espejo de la vida rusa", obra maestra de Alejandro Pushkin, es presentada en un versión española de Alberto Musso -también destacado plástico cuyano-.
Es notable el esfuerzo de Musso por superar las enormes dificultades que implica ofrecer un traslado idiomático literal y al mismo tiempo
de la acentuación y el ritmo de los versos.
Exégesis del detalle, puesto en el centro del amor en su simple, rutinaria, a veces naufragante, cotidianeidad. “Uno es la torpe coartada que sostiene al otro”.
SECUENCIA DEL CAOS
Comienza con una cita de Cifran: “No he encontrado en el edificio del pensamiento ninguna categoría en la que reposar mi frente. En cambio ¡qué almohada el caos!”
Y termina refugiado en Robert Browning: “Tú eres un poema aunque tu poema no es nada.” Lo del medio, el contenido, fue ganador del certamen Vendimia (Mendoza, 2006)
“Escribir himnos es elegir una tonalidad de la voz y del espíritu, entrar en una atmósfera sagrada que en este caso es sustentada con epígrafes de textos bíblicos, frases de Esquilo y de poetas antiguos y modernos, en especial de los grandes románticos, que se caracterizaron por su espíritu religioso. El rechazo de las teologías platónica o judeocristiana que hablan de la inmortalidad - rechazo al fin cuestionado por el mero acto de la escritura - no debilita esa inserción en un curso tradicional, que es el del humanismo poético y filosófico euroamericano, con una orientación vitalista.”
(Gabriela Maturo)
El riesgo de “Placebos” es abrirlo. Uno se encuentra con poemas como este: “No hacemos más que cerrar puertas / y esconder las llaves a la vista de todos / para que finalmente alguien nos abra / con una palabra y ya no nos deje / salir nunca de lo que dijimos”. Y entonces no se puede parar hasta la última página.