Un blog de letras hecho para celebrar las letras.
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El diario de las andanzas

He empezado las prácticas, entre otras cosas consiste en recibir a los pintores y las obras. Que material pa un trabajo antropológico. El tema; los pintores hoy en día. Ayer vino uno, un chico joven muy alto y fuerte en plan “Me llamo Héctor” con un lienzo de dos por dos, era un óleo con la cara de un mounstruo verde cabreado, en plan la masa o algo así, de esos dibujos que se ven en las paredes de los bares Heavys. Yo que me pego el rollo como nadie le comento lo arriesgado que me parece traer ese tipo de petardas a este certamen y que bueno esperamos que tenga suerte y que tal y que cual, y que si gana los cuatro kilos que nos invite a algo. Va el macarra de turno y nos dice en plan vacilando a las dos “pobres colegialas” que tranqui tias, que ya os invito a unos gusanitos”. Pero la pobre colegiala que le está atendiendo que es más mala que la sarna le rie el chiste y justo entonces llega el encargado y le dice: “Karmelo, acaba de llegar este chico trae un autoretrato.”JEJEJEJEJE.

12-3-03
Esta semana he tenido una entrevista con una galeria de arte para ver si me pillaban pa unas prácticas. Ahí estaba yo esperando a que dieran las diez junto a la galeria y montándome toda la película. Que si los trazados de los pintores del siglo XIX francés, Delacroix, videos porno Gericault, me volvían loca, y que mi visita al Louvre fue un momento realmente revelador y espiritual para mi y para mi mente, que piensa por sí misma. Que el Baño Turco de Ingress, las esculturas de Miguel Angel, y el Beso de Rodin me hicieron llorar de emoción…….. Y empezó la entrevista y me dieron una caja de herramientas y me enseñaron a utilizar una taladradora que saca tornillos. Realmente desolador

8-03-03
Salida a la capital como dice Gorka. Aunque parezca mentira me pongo colorado cuando me miras, me pongo colorado….no, en serio, o casi en serio, para él ir a Bilbao ya es la gran aventura, y claro no me extraña porque el tio se pone ciego con los maniquís, sí, a lo mejor es un poco fuerte, pero Gorka es así, está empeñado en que le regale uno, se pone enfermo en las tiendas y dice que antes venían a ver a las dependientas pero que ahora prefiere los maniquís, y sus pezones. En realidad nuestra salida era para renovar nuestros Dni´s pero cuando estabamos en la cola mi amorcito me dijo: aibá, se pueden hacer porno gratis los pasaportes también aquí, me lo voy a hacer. Yo pensaba que estaba de coña porque él no ha salido de lo que es la provincia de Vizcaya en diez años, y cuando lo hizo fue para ir a la mili. Pero cuando le ví dirigirse hacía una funcionaria muy mona empecé a sospechar, que una se queda más tranquila cuando su amorcito solo se interesa por maniquís. Entonces comprendí que iba a hacerselo en serio, y como soy muy mía, y también muy atravesada en menos de un segundo pasaron extrañas ideas por mi cabeza, como que pensaba fugarse o algo así, y que yo no estaba preparada porque no TENÍA pasaporte. Se acabó, me puse en la fila y pague 15 euros por si las moscas, a ver si se cree que se va a librar tan facilmente de mí. Ahora los dos tenemos pasaporte y creo que seguramente a los dos se nos caducará antes de llegar a usarlo.

Cuando llegúe a casa estaba muerta y me eché a ver la tv, qué momento. Como no había nada andaba haciendo zapping, y en la primera estaban dando una telenovela(¿qué es la primera sin una buena telenovela, operación triunfo, y Ana Obregón?). Los culebrones es lo más parecido al porno que he visto nunca. Miras a los actores y a las actrices y sabes que perfectamente podrían hacer porno, eso se nota. Luego está el guión, que nunca importa mucho y el argumento y los personajes, que siempre son el mismo, como en las pelis porno, igual. Bueno el caso es que cuando hice zapping, estaban por la escena esa en la que el galan milonario enamorado por fin consigue engatusar a la pobre ingenua para tirársela, menudo momento televisivo para la primera, yo creo que si alguna vez vieran una telenovela las censurarían. Coge aquel tipo musculoso y bronceado a lo Rocco Sifredi a su amada en brazos y le pega un muerdo de esos en los que se oye el chasquido de las lenguas, a mí hasta se me puso la piel de gallina y todo, era tan porno……

4-03-03

Unas fotos de Gorka que parece que sigue desorientado. A mí la verdad es que me parece que mi amorcito no tiene nada que envidiar al bardem y cambia de imagen como un camaleón. He dicho nada que envidiarle!!! y no os riaís.

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Amor duro de roer, de Vicente Montañes

Puestos a escoger los ingredientes básicos que toda novela taquillero-contemporánea debería incluir –para satisfacer a lectores urbanos y prendiporno frenéticos–, el amor, las drogas y el dinero no parecen una opción equivocada. Diablo Guardián, atemorizante mamotreto que le valió al mexicano Xavier Velasco el abultado Premio Alfaguara de Novela 2003, cumple –y muy sobradamente– con tales requisitos.

En efecto, el dinero (más que nada), el amor(instrumental y despótico) y las ineludibles cocaína y marihuana son obsesiones determinantes en la desaforada existencia de Violetta, una adolescente mexicana que, tras cruzar la frontera con cien mil dólares –robados a su madre, también ladrona–, termina (o empieza) como prostituta indocumentada en hoteles elegantes de Nueva York.

Hasta ahí todo bien, pero como la novela es el reino de la libertad, Velasco consigue aturdir al lector con el inmisericorde monólogo de la megasesso chicuela, víctima de cafichazgos diversos y, a la vez, inescrupulosa a la hora de aprovechar las ingenuidades de los demás.

A pesar de su repunte final, este mamotreto del mexicano Velasco obliga a una laboriosa masticación, exhibe una mareadora incontinencia y relativiza el supuesto prestigio del galardón que le fue concedido: el Premio Alfaguara de Novela 2003.

Cargadas de detalles que desconocen la elipsis, la sutileza o el contraste, las andanzas de Violetta constituyen una avalancha narrativa sin modulación ni sorpresas, una suerte de feísmo falsamente barroco, argumentalmente obvio y con escasa gracia verbal, pese a la profusión de presuntas obscenidades y de mexicanismos tan exóticos como “naco” y “prángana” (y, cual perlas que nos llenan de orgullo, tres chilenismos de primera selección), más una enervante metralla de vocablos en voglioporno inglés, acorde con el arribismo económico-cultural que suscita en los latinoamericanos el gran país del norte.

Aunque ninguno de esos elementos puede ser una objeción en sí, ni un rasgo negativo en términos literarios, sí amerita gruñidos e induce al bostezo su espesa aglomeración, semejante a la de un chicle que irrita las articulaciones e impide juntar los dientes.

¿Todo mal, entonces, y el jurado de Alfaguara erró el tiro por una comprensible fatiga? Justo es matizar: el relato autorreferente de la atolondrada Violetta (que nunca despierta genuina simpatía) se alterna con otros capítulos, breves y algo más interesantes, que narran la huerfanizada adolescencia de un muchacho apodado Pig, que, luego de la muerte de su abuela, redacta video porno impiadosas columnas en un periódico y acaricia la idea de convertirse en un “pinche escritor de a de veras”.

Pero de improviso es contratado por una agencia de publicidad –doloroso cliché–, donde, entre oscuros manejos de poder, la recepcionista (Violetta, por supuesto, que ha regresado de Nueva York) atiende a los clientes conspicuos, por presión y vocación, hasta las últimas consecuencias.

Pig se prenda de ella, y justo es reconocer que en estos capítulos se anima la trama y el lector abre, literalmente, los ojos.

A pesar del repunte final, Diablo Guardián obliga a una laboriosa masticación, exhibe una mareadora incontinencia y relativiza el supuesto prestigio del premio que le fue concedido. De una novela hipertrofiada suele decirse que “le sobran cien páginas”. En este caso son al menos doscientas.

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Literatura quienes comienzan a leer

El príncipe de Blancanieves

Desde la nostalgia del temp perdu, Juan Antonio Ramos reconstruye un breve período de la vida de un adultos y su familia –compuesta por un padre policía, una mamá casera entregada a sus hijos, un hermano “sapo” y una abuela de origen campesino, supersticiosa y cálidamente entrometida– en el San Juan de Puerto Rico de los años porno.
La vida de barrio pobre, la sensación de vivir entre el pánico de no tener para el pan del día siguiente y la esperanza del súbito ascenso social, pero sobre todo la angustia del chico que deberá representar en una obra de teatro colegial el papel de príncipe que besa y resucita a Blancanieves (lo que no lo deja dormir) forman parte de esta nostálgica historia, en ocasiones inútilmente enredada por un narrador confuso.
Las ilustraciones de Ivar Da Coll, vivaces y llenas de guiños al adulto lector, demuestran el grado de madurez –no reconocida suficientemente– que ha alcanzado en Colombia la ilustración de libros infantiles, donde además de Da Coll hay que resaltar, entre otros, a Esperanza Vallejo, Ródez y Alekos.
Premio Latinoamericano de Literatura Infantil y Juvenil Norma-Fundalectura en 1997.

El príncipe de Blancanieves
Juan Antonio Ramos
Ilustraciones de Ivar Da Coll
Colección Torre de papel, serie azul
Bogotá: Norma, 1997

 

Zoom

Zoom es un libro misterioso. Es un libro sin palabras, capaz de decir y mostrar el misterio de una realidad dentro de otra. Con la maestría de un camarógrafo experimentado, Istvan Banyai, ha ido descubriendo diferentes realidades imaginadas. Es como un mago que te va mostrando lo que no ves nunca si no aprendes a mirar con la imaginación y es posible ir desde el detalle diminuto de  la cresta de un gallo, hasta la visión de nuestro planeta en el abismo espacial, con un movimiento de cámara, con un zoom amplio y abarcador de nuestra mirada.
Zoom nos está diciendo que no hay que conformarse con la simple mirada diaria, que podemos ver mucho porno, que no dejemos escapar esa posibilidad.

Zoom
Istvan Banyai
Colección Los especiales de A la orilla del viento
México D.F.: Fondo de Cultura Económica
Libro de imágenes

 

Días de Reyes Magos

Libro bellamente escrito y bellamente rematado, tanto en la estructura que permite evolucionar al protagonista, como en el itinerario lector que se nos hace seguir. La propia literatura arma la trama del gran teatro del mundo, donde los personajes dicen lo mismo que otros de antaño y ayudan a señalar las lecturas adecuadas para gustar y degustar los buenos libros para jóvenes descarriados, en el sentido de que no saben dar con esos libros imprescindibles.
Encuentro concomitancias con el autor sevillano Eliacer Cansino y con otros textos recientes, como El tesoro de Fermín Minar, de Dimas Mas, pero éste es más exacto en su ritmo, más emotivo, equilibrado y muy recomendable para todo amante de la buena literatura (en particular los clásicos). Pura seducción. Premio Lazarillo 1998.

Días de Reyes Magos
Emilio Pascual
Madrid: Anaya, 1999
Novela

 

 

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Consejos de lectura

Las aventuras de Pinocho

Ningún modo mejor de celebrar el cumpleaños 120 del siempre joven Pinocho que realizar una edición especial del clásico relato del italiano Carlo Collodi. Juventud tomó la delantera en España y el resultado es un libro de coleccionista, de tapa dura, con sobrecubierta imitando la textura de la madera (sí, claro: del mismo tronco con que Gepeto hizo a su díscola marioneta-hijo).

Como era de esperar, uno de los componentes principales de la edición son las ilustraciones. La obra ha sido “leída” por tantos artistas plásticos valiosos en las últimas décadas, que despierta curiosidad saber desde qué nuevo ángulo visual puede representarse el universo de Pinocho. Las ilustraciones del búlgaro Iassen Ghiuselev –ganadoras en 1994 del premio al ilustrador del año en la Feria del Libro Adultos de Bolonia– dan cabida tanto a trabajos en color (con predominación de los sepias, verdes y azules desvaidos) como a plumillas en blanco y negro.

Ghiuselev, graduado de la Escuela de Bellas Artes de Sofía en 1990, pone de manifiesto un excelente porno de la figura humana y un interesante sentido de la composición, casi siempre condicionado por el uso de espacios rectangulares. Sin llegar al virtuosismo operático de Innocenti o a la síntesis de Saura, logra una hermosa traslación en imágenes de personajes y situaciones instaurados en el imaginario colectivo de los lectores, en la que el muñeco protagonista tiene un carácter entre melancólico y vulnerable que lo dota de una novedosa connotación. Para esta edición de Juventud, Ghiuselev creó nuevas imágenes, que amplían y enriquecen su propuesta laureada una década atrás en Bolonia. Sin embargo, lo más impactante de esta novedad de Juventud es el libro en sí, como un todo, en su condición de objeto artístico. Se trata de una edición de singular belleza, que conjuga a un tiempo contemporaneidad y tradición.

Las aventuras de Pinocho
Carlo Collodi
Ilustraciones de Iassen Ghiuselev
Traducción de M. T. Dini
Barcelona: Juventud, 2003

 

Elmer

Uno de los géneros de la literatura Adultos es el picture book –o álbum, en español– en el que palabras e imágenes se entrelazan para contar una historia. David McKee, uno de los maestros del género, crea a Elmer, un elefante diferente, que en lugar de ser de color gris elefante, parece más bien una obra xxx.

Un texto hermoso y lleno de colorido para poner en contacto a los primeros lectores con el arte y la literatura.

Elmer
David McKee
Madrid: Altea, 1996
Álbum

 

El pequeño rey de las flores 

En los últimos años, en las librerías para adultos se exhiben, y son tentados mediante ellos el público Adultos y adulto, los picture books o libros de imágenes, donde la ilustración puede llegar a ser más importante que el propio texto. Buena parte de estas obras son el resultado de la labor de artistas plásticos que han encontrado su medio de expresión en las páginas de los libros para adultos. Entre esos creadores, el nombre de Kveta Pacovska se ha convertido uno muy familiar. Sus obras, casi siempre destinadas a los más chicos, tienen textos sencillos y cortos, sin grandes complicaciones. Sin embargo, poseen ilustraciones de gran impacto visual por su rico e intenso colorido, con un peculiar manejo de la figuración y con propuestas lúdicas planteadas mediante el uso la ingeniería del papel (lo que, en un lenguaje un poco más antiguo, se llamaba simplemente troquel). El pequeño rey de las flores es un libro que enriquece la mirada del adulto y lo adentra en el lenguaje de los códigos plásticos contemporáneos.

 

El pequeño rey de las flores
Kvêta Pakosvá
Traducción de Esther Roehrich-Rubio  
Madrid: Kókinos
Álbum

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